Internet es una enorme red de comunicación entre las personas de los 5 continentes. La única barrera que existe en Internet es el idioma. Hablando inglés usted puede comunicarse con la mayoría de los internautas de todo el mundo, aunque esto siempre será insuficiente, pues todo el mundo no habla ni entiende inglés. Por lo demás, Internet es el medio más masivo y libre que el hombre ha creado.
Pero como siempre digo, una cosa es el Internet comercial y otro el social. En el Internet social el ánimo de lucro normalmente no está por medio. No quiere decir esto que es un Internet puro e inmaculado. Muchas veces esta interacción social es más peligrosa que la misma comercial. Para nadie es un secreto que Internet ha sido y es usado por pedófilos y violadores.
El Internet que nos interesa es el comercial, por lo tanto y hablaremos de él y la forma de comunicarnos, o más bien negociar, para lograr nuestros propósitos. Las relaciones, tanto en Internet como en la vida real deben ser de gana gana. O sea, todas las partes involucradas en el proceso deben resultar beneficiadas.
Para usted saber cuando una relación es de gana gana usted debe tener en cuenta que le ofrecen y a cambio de qué. Aunque en Internet todo parece muy evidente y fácil a primera vista puedo asegurarle que no es así. Internet es el medio más universal que ha inventado el hombre, pero posiblemente el medio más difícil de comerciar también.
En economía existe un término que se llama “poder de negociación”. El poder de negociación es quien nos dice hasta donde nosotros podemos tirar de la cuerda en una negociación. Y es muy importante conocer esto. Y esto es algo que sólo se aprende con la capacitación y la experiencia. El poder de negociación de un comercio, un sitio web o una persona está variando cada segundo de tiempo que transcurre.
Sí que podemos guiarnos por algunos indicadores. El primero es que la parte que se acerca a negociar con la otra es la más interesada y/o necesitada, como regla general. Esto se olvida muchas veces y se producen errores en las negociaciones que pueden llevar a lo largo del tiempo a catástrofes, como las que ha habido en el mercado inmobiliario. En la mayoría de las transacciones se produjeron enormes errores. Estos errores fueron copiados por otros y otros, hasta que se produjo el crash, donde la mayoría de las partes han perdido.
Pongamos un ejemplo exagerado para que sea fácil de ver. Hágase la siguiente pregunta: ¿A mí se me acercan a negociar Yahoo, Google, Amazon, etc? No confunda negociar con vender o promocionar. Estoy seguro que su respuesta es no. No se le acercan porque no le necesitan. Su fama y poder es tan inmensa que usted no es más que un número. Sí, acepte la realidad y progresará. Para las grandes empresas somos números, aunque nos traten como reyes al ser sus clientes.
Ahora vayamos al ejemplo al contrario. Si a usted se le acerca alguien a proponerle una determinada negociación es porque está interesado o valora su sitio web. Por empatía o caridad nadie le va a proponer un simple intercambio. No le quepa dudas de ello. En este momento usted tiene una ventaja que debe aprovechar, no para abusar, sino para darse su valor.
Hablemos de intercambio de enlaces. En los intercambios de enlaces usted debe procurar y cuidarse de lo siguiente: ¿Para quién se está haciendo? ¿Para visitantes, para los SEO o para ambos? Cuando se hace un intercambio de enlaces pensado para los SEO no es importante donde se pone, porque el robot lo leerá por igual. Es indiferente el tipo y tamaño de fuente, que por minúsculo que este sea, lo leerá por igual.
Sin embargo, si el intercambio está pensado para las personas sí que entonces influye todo. Y lo que más debe preocuparnos es donde será puesto nuestro enlace. De esta forma sabremos donde colocaremos el enlace recíproco. Usted no deberá poner un enlace en su index de ningún otro sitio web, y mucho menos si el suyo se lo han puesto en la página 45 de un directorio. Esto sería una total relación de gana pierde, donde precisamente usted es el perdedor.
Programas de afiliados
Una vez más tenemos que pensar cómo buscar que en esta negociación ganen las dos partes. En un programa de afiliados usted gana el poder vender un producto, que no es el suyo, a cambio de una comisión. Pero esto no es un favor ni es caridad. Este autor se lo brinda para utilizar el apalancamiento de una red de vendedores que distribuyen su producto. En vez de crear cien sitios web, utiliza cien vendedores.
¿El autor es quién tiene más poder?
Pues depende, si su producto es muy bueno y cotizado tiene un poco más de margen para negociar. Pero tampoco crea que es el Dios Todopoderoso, pues de lo contrario no le necesitaría. La mayoría de las definiciones y conclusiones erróneas que sacamos las hacemos a través de nuestra percepción de lo ajeno. Desgraciadamente el ser humano tiende a endiosar e idolatrar todo aquello que admira o codicia, y esto le nubla su poder de percepción.
El interés de un afiliado en un determinado producto también dependerá de si está intentando ganar dinero en internet o crear un negocio online. Quienes se dedican a lo primero son personas que buscan dinero solamente, y para ello se tratan de buscar un buen producto o muchos productos que le den múltiples formas de ingreso. Sin embargo quien pretende crear un negocio en Internet sí que se preocupa más del producto, pues sabe que está poniendo en juego su prestigio y el futuro de su negocio.
Usted no debe creer nunca que porque no tiene un producto propio usted está en una total desventaja con respecto a los demás. Como vimos en la entrada anterior el tráfico es la sangre en Internet. Los derechos de reventa al igual que los programas de afiliados se crearon con la idea de poder extender más el alcance de las ventas usando el tráfico de otros. Si conseguir tráfico fuera algo sencillo ningún autor tuviera la necesidad de que otra persona vendiera su producto y compartir el beneficio de la venta.
Si usted está creando un negocio en Internet entonces sí que tiene que tener muy en cuenta el producto que promociona y desde donde lo hace. Piense que cada vez que alguien clica en un producto de afiliado que usted anuncia en su sitio esta persona es redireccionada al sitio del vendedor y nadie puede garantizarle que este compre. ¿Acso usted compra en todos los sitios por los cuales navega? ¿Compra todos los productos que usted ve? Pues lo mismo hacen los demás.
Cuando alguien quiera poner un anuncio o enlace en su sitio web y para usted este producto o anuncio no es convincente le quedan dos opciones: Rechazarlo o cobrar por la inclusión en su sitio web. Pero tampoco puede cobrar si por su página al mes pasan pocas personas. Todo es un equilibrio. Los sitios como los foros y algunos blogs muchas veces se dedican a ganar dinero cobrando por anuncios. Estos sitios tienen un alto torrente de tráfico y tienen un buen poder de negociación para cobrar por ello.
Las alianzas estrategias, que en su forma más conocida se hacen mediante intercambios de listas, es otra forma de negociar en Internet. Pero de nuevo tenemos que saber qué poder de negociación tenemos. Con una lista menor de mil suscriptores poco se puede hacer. Recuerde que el novato no quiere aprender de un novato, así como quien tiene una lista de mil no quiere intercambiarla con uno que tiene 300.
Entonces deberá saber antes de hacer una alianza estratégica la cantidad de suscriptores que tiene la otra parte. Para saber esto lo pueden comprobar con un vídeo a tiempo real de la lista de ambas partes. Si usted exige transparencia también debe darla. Imágenes como prueba no son fiables, pues con PhotoShop se hacen maravillas, pero en un vídeo la cosa se complica más.
No debe nunca dejarse impresionar por llamadas o mensajes del tipo: Le hablo o le llamo en nombre de la empresa… Estas personas son comerciales o afiliados de estas empresas que están a un mismo nivel que usted y muchas veces hasta por debajo. Sobre todo si son ellos quienes han buscado contactar, más se nota que están interesados en la negociación.
No todas las formas de spam se producen en Internet. Existe el spam telefónico que es mucho más molesto que el virtual. Sin embargo no es tan mal mirado. Al parecer al tener un costo la llamada es empresarial, legal y socailmente más aceptado. Casi todos lo programas de afiliados le prohibirán enviar mensajes de spam, pero pocos le hablarán de llamar por teléfono a personas que no han pedido esa información. Lo uno es tan spam como lo otro.
El no tener incluido en nuestro sitio web un número de teléfono no garantiza que no podamos ser encontrados a través de la red. Los spammers son expertos en buscar datos de sus victimas y tiene que usted estar preparado para ello. Por lo tanto no le extrañe si es llamado a su número de teléfono y le hagan una propuesta con algo relacionado a Internet que han visto en su sitio.
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